martes, 12 de mayo de 2015

Anécdotas de Zeck: Mi tatuaje



  Es increíble como el tiempo pasa, siempre digo que los relojes no juegan, son un relámpago, un chasquido o un pestañeo; sin importar cual sea, el punto es que es sumamente rápido. Lo digo porque fue hace un año que escribí una de las entradas más sentidas que he tenido la oportunidad de redactar por acá, y eso fue sobre el quinto aniversario de la partida de mi abuelo (la cual puedes leer aquí).

  Como verán, la fecha de esa entrada y la de esta que están comenzando a leer, coinciden. Así que si, damas y caballeros, hoy se cumplen seis años de que mi abuelo tuvo que cruzar el límite de la vida, viajar a algún sitio que los vivos desconocemos. Hace seis años mi vida cambió para siempre. 

  Pero esta vez no quiero hablar de nuevo sobre lo importante que es mi abuelo, el cuanto lo quiero y cuantas lágrimas han viajado por mi rostro a causa de lo mucho que lo extraño. Todo eso lo saben, yo lo sé y seguramente él, donde quiera que esté, también lo sabe.

  Hoy quiero compartir con ustedes un hecho que tiene meses y eso tiene que ver con la imagen que abre esta entrada allí arriba. Resulta que ese escudo con la bandera de Italia, la cinta, las palabras y todo lo demás, es el primer boceto que se hizo del que es hoy mi tatuaje. Contemos todo como fue.

  Luego del fallecimiento de mi abuelo en el año 2009, fueron muchas las promesas que hice ante su cuerpo inerte, tanto en su hogar cuando murió en su cama, como frente a su ataúd en aquel frío funeral del cual intento borrar lo más posible de mi mente.

  Prometí muchísimas cosas. Creo que me sobran dedos de una mano si cuento lo que he logrado, pero bueno, creo que poco a poco todo se viene dando. Prometí graduarme tranquilamente de mi secundaria (lo cual logré), ser un hombre de bien con una carrera universitaria establecida (lo cual está en proceso), viajar a Italia para hacer el viaje que él y yo teníamos pendiente y lamentablemente no pudo ser (algo que se ha vuelto muy cuesta arriba con los años) y actualmente la promesa cumplida más reciente, el tatuaje en su honor.

  Cuando pasó algo así de un año y medio, le dije a uno de mis mejores amigos en toda la vida, el señor Carlos Eduardo Vallejo, quien es mejor conocido por este servidor como "Charlie" que hiciera un pequeño boceto en digital, de la mano de Photoshop (programa que sabe utilizar) y al final salió el dibujo que ven allí arriba.

  Yo tenía aproximadamente unos 15 años, casi 16. No estaba a la edad adecuada para hacerme mi tatuaje, o por lo menos no según los estándares de mi hogar. Mi meta serían los 18, la edad donde uno se imagina que todo es posible. No sabía lo equivocado que estaba, el camino se empezaría a poner empinado.


  Mi padre es un hombre sumamente enchapado a la vieja escuela, además de que nunca tomó en serio que yo fuera a hacerme un tatuaje. Yo por mi parte me puse a buscar presupuestos en distintos sitios de Caracas. Cuando ya los tenía, los traje a casa y empecé a charlar sobre posibles fechas, gastos y demás. Todo eso se vino abajo cuando empezaron las trifulcas en casa para ir en contra de hacerme cualquier cosa semejante a "personalizar" mi piel.

  Fueron días muy grises, ya que eso fue contemporáneo con mi salida de Idiomas Modernos. Esta situación me trajo mucho estrés, malestares y una frustración enorme, realmente había mucho daño en mi con esta situación. Mis padres al ver esto decidieron que había que conversar mejor las cosas, y al final quedamos en que sí se haría, con cierta condición de ir a hacerme exámenes de sangre (los cuales tenía más de una década sin hacerme).

  Parece un trato justo y realmente lo era. Lamentablemente esos exámenes dieron resultados terribles en cuanto a los niveles de colesterol y triglicéridos, por lo cual yo mismo decidí tomarme un tiempo para dedicarme a mi salud con distintos médicos. Obviamente, eso tomaría un período considerable y la idea del tatuaje se quedó dentro de una gaveta.

  Por supuesto, cuando decido volver a las andadas en la búsqueda de presupuestos actualizados, la inflación galopante de Venezuela hizo estragos en todos los que yo tenía antes, ya todo era impagable para ese momento. No me quedó otra que dejar la idea en una nube, flotando sin rumbo y esperar, conformarme con ese "algún día..." que uno digiere con sabor agridulce, tratando de seguir la vida normal.


  Es curioso como el dicho de "cuando no buscas algo, te llega por sí solo" es tan cierto a veces. Fue a finales del año 2014, cuando una de las mejores amigas de quien por aquel entonces era novia, decide tatuarse y ante la invitación de ambas yo decido asistir a esa sesión. Total, era interesante y yo seguía soñando con la posibilidad de llenarme de tinta.

  El sitio fue Clinic Tattoo en el C.C. San Ignacio de Chacao. Un negocio bastante pequeño pero con temática de tatuajes, perforaciones y buen rock entrándote por el rostro sin importar a donde voltearas, era genial.

  Presencié como tatuaron a la chica y mientras decidí buscar el boceto que estaba guardado en mi blog desde un teléfono, por lo que al final no pude irme sin hacer la típica pregunta "Pana, ¿cuánto crees que costaría hacerme este tatuaje?" El precio fue como el boceto, un bosquejo, un tal vez, pero lo que escuché me pareció muy accesible y prometí visitar varias veces el local para mostrar el modelo en papel, rediseñar algunas cosas y si todo salía bien, cuadrar la cita.

  Todo eso salió bien, realmente todo fluyó como lluvia en Noruega, era alucinante. La fecha estaba escrita, 31 de enero del 2015, ese sería el día. No había que hacer más nada, solamente esperar la llegada de ese cuadro en el calendario. Fue una espera extraña, a veces sentía que era un sueño, o que pasaría algo que no me permitiría hacerlo. Veía mi brazo vacío y pensaba que era una locura que pronto estaría un dibujo ahí. De hecho, hasta le tomé foto a mi propio brazo, digamos que para el recuerdo.


  El sueño se hizo realidad, nada era mentira, todo era una verdad absoluta. Llegó ese 31 de enero que jamás olvidaré. Con la compañía de mi novia, sus amigas y un yo con un cóctel de emociones (nostalgia, angustia, emoción, ansiedad y alegría), viví un día increíble.

  Cuanto la gente te habla de tatuajes, los argumentos de como se sienten las agujas y demás, suelen ser un bodrio, mientras que otros hacen un buen intento por explicarte, pero jamás vas a tener claro como se siente. La cuestión está en vivirlo, esa será tu única manera de responder tus interrogantes de como se siente tatuarse.

  La aguja pasando la tinta es una sensación que seguramente jamás habrás sentido en alguna otra ocasión, solo sentirás lo mismo cuando te estés tatuando. Es mentira que el dolor es insoportable, pero también es una gran mentira que no duele nada, se siente fastidioso, es un dolor punzante que te encantaría evitar. Eso sin hablar mucho de cuando te colorean, donde la máquina se mueve como si estuvieras coloreando con un crayón de cera, es una aguja distinta, se siente distinto, pero no deja de doler.

  De todas formas, es bastante soportable, puedes convivir con ello durante toda tu sesión, mucho más cuando el resultado vale la pena.

El boceto y el real hecho el mismo día, con la piel carnosa y adolorido, pero feliz

  Por supuesto, ahora todos me van a preguntar el significado de mi tatuaje, algo vital, lo más importante que hay al tatuarse, sin duda.

  Les citaré lo que puse en mi Instagram cuando subí una foto del trabajo listo.

  "El escudo representa la protección y fortaleza ante las adversidades. 

La bandera representa una nación, una tierra de gente maravillosa, el país de mi abuelo, el país que me enseñó a querer. 

Las palabras "fuerza" y "coraje", que mi abuelo llevó como valores en su vida, los cuales deben estar siempre presente.


Y luego, lo más clave, la firma. La firma de un hombre próspero, de un hombre luchador, de un hombre que construyó e hizo sueños realidad, un buen hombre. La firma de mi abuelo.


No me importa si te gusta o disgusta, no me importa si lo ves simple o lo ves descuadrado, tampoco me importa si te causa pique el que me tatué una bandera de otro país.



Lo que me importa es que a mi me gusta y que así como en el recuerdo, ahora llevo a mi abuelo tatuado en la piel, para toda la vida".

  Es una idea bastante sencilla, pero que encabeza todo lo referente a mi abuelo y plasma un sentimiento especial. Estoy muy contento con lo logrado y sin lugar a dudas, es una promesa cumplida.

Así se ve actualmente, foto tomada justamente ahora. Cicatrizado, sano y majestuoso


  Y bueno, esa es mi historia, la historia de como entinté mi piel, una anécdota de como logré cumplir un sueño para mi y una promesa entre mi abuelo y yo. Fue un camino largo, complicado, pero que al final me trató como la seda, una meta cumplida.

  Los tatuajes son especiales, porque son eternos, eternos como el recuerdo que tú tendrás por esas personas que quieres, por esos seres legendarios que transitaron contigo una parte de tu vida.

  Esta es la anécdota del tatuaje que llevaré entintado en mi piel toda la vida, en honor a mi abuelo, Valfredo Di Pasquale.

  Gracias, totales.

 Dew.



martes, 21 de abril de 2015

La vida de un adolescente con mascota


  El término "mascota", se define bastante simple en la RAE, la cual simplemente pone el concepto de que es un animal que ofrece compañía. 

  La mayoría de los seres humanos tenemos un profundo aprecio, cariño y amor inquebrantable ante los animales; normal que queramos tener a uno de esta gran variedad de seres domésticos en nuestra compañía, haciendo la función de una mascota.

  Por supuesto, es correcto que quede claro la extensa lista de responsabilidades que puede traer consigo ese pequeño montón de pelos, plumas o escamas que te dispongas a tener, donde además debe quedar claro a quien le van a dar las riendas de dichos deberes, porque de lo contrario, habrá conflictos a futuro.

 No soy experto en el tema de los animales, y lamentablemente no he tenido mascotas durante el cien por ciento de mi vida. De hecho, solo he tenido uno que otro hamster y canarios, que realmente es un pasado oscuro en mi, porque hoy en día estoy en contra de tener a dichos animales que ven como se pasa su vida tras las delgadas pero impenetrables rejas de una jaula al pie de la ventana.

  Sin embargo, ya han pasado aproximadamente cuatro años de que un pequeño cuadrúpedo canino de cabellos negros llegó para no irse nunca de esta casa. Se llama Rocky y ha sido un vaivén de experiencias y emociones que realmente me abruma el hecho de imaginarme contándolas.


  Agradezco de antemano a la vida que trajo al pequeño Rocky a mi lado, mediante circunstancias tejidas perfectamente con una aguja de oro y un hilo de plata, de verdad, no podría haber sido todo más brillante.

 Rocky me acompaña desde que tengo 16 años, hoy en día tengo 20 y como dije antes, ha sido un trayecto quizá algo bipolar, donde me encantaría decir que todo ha sido claveles y rosas, pero mentiría descaradamente, ya que la frase de "nada es perfecto" reluce.

  Los novatos cometemos errores y las novatadas se pagan, eso es común. Escoger un perro con un carácter antónimo a tu ritmo de vida, aunado al hecho del desconocimiento personal que tenía ante las responsabilidades que me iban a caer sobre mi y no sobre los demás en mi hogar.

  Hablar de esto a fondo es crear polémica, tanto dentro de las paredes de mi casa, como fuera de ellas, así que no caigo mucho en el tema. El tema en cuestión es que aquí les hablo un poco sobre el ser un adolescente en su pleno apogeo (con estudios, trabajo, deberes, labores y demás cuestiones personales) conviviendo con el 90-95 % de estas obligaciones con nuestros compañeros caninos.

  El dicho de que el perro no es un juguete o una cosa, aplica para que lo entiendan todos, no solo para el infante de turno en casa que tenía años pidiendo un perrito. Por lo tanto, jamás permitas que nadie trate a tu perro como la bolsa de basura que debes botar porque apesta, o por el mueble que te estorba y lo vas a dar en una venta de garaje. Si estás haciendo malabares con las responsabilidades que depositaron en totalidad sobre ti y aún así tus padres u otros familiares te acorralan para que salgas del perro, mantente fuerte y defiende a tu fiel amigo, él depende de sus pasos y sus instintos, pero más lo fatigará la ausencia de la gente que quiere y conoce, que la inclemente calle.


  Y haré énfasis en un último punto que quiero tratar, y es el debate de esa palabra que llevo mencionando hace rato: Responsabilidad.

  Creo que con los tiempos que corren y más en un país como el que vivimos, donde todos en casa estamos corriendo, saltando, trotando, luchando contra el día a día para que nos rinda todo; los términos de "tú responsabilidad" deben romper los esquemas normales y hay que ser gente seria, hay que saber hacer relevos. 

  Soy un descarado al decir esto, puede ser. No aplico eso cuando se trata de fregar los platos, lavar la ropa o pasar una escoba. Esos errores míos son malos y tomo responsabilidad de ellos, pero cuando hablamos de seres vivos, la cosa es diferente. El plato que he dejado de lavar, la cama que dejamos desordenada o la tapa del inodoro que no bajamos, nada de eso siente la angustia de nuestros conflictos y las evasiones de hacer las cosas. Pero el perro si.

  Exhorta a tu familia a dejar a un lado su orgullo contra el perro (para quienes tengan gente en su familia que no quiere a los perros) o sencillamente a aquella persona que no quiere hacer nada con el perro o solo lo esencial como ponerle comida y agua de vez en cuando. Si bien es cierto que está muy comprobado que un ser humano puede manejar la responsabilidad de absolutamente todo, es una vil mentira que eso termine siendo sano para dicho ser.

  Los adolescentes estamos en una montaña rusa de cosas por hacer, donde tenemos nuestras subidas con esfuerzo y nuestras bajadas a toda velocidad sin un tiempo que nos rinda. Es inadmisible que nos sentencien toda la responsabilidad de una mascota que hace vida en el hogar, si, ese hogar que es de todos, no del adolescente. Es de tres, es de cuatro, es de seis, es de todos. El perro es de todos, no es del infante que ya creció nada más. Si ese perro te saluda, te mueve la cola, juega contigo y tú contribuyes a darle amor y te saca sonrisas; insisto, coño, no es mi perro, no es tú perro, es NUESTRO perro.


  ¿Eres de esos jóvenes que le tocó ser padre/madre de manera prematura con uno de estos amiguitos peludos? ¿Todo lo tienes qué hacer tú? Lamento que sea así, porque no es lo correcto, pero siempre habrá tiempo para dedicarle a tu fiel amigo, así sacrifiques unas horas de sueño por la mañana o la tarde, interrumpas tus estudios porque el cachorro quiere pasear. Sea lo que sea, valdrá la pena, él te paga, aunque tú no lo creas y a veces lo hayas negado por rabia y porque estés abrumado. Él te agradece cada detalle.

  No calles lo que sientes, estamos en derecho de disentir cuando tu familia en el hogar evade esos necesarios relevos de los que comenté antes. Haz lo que yo he hecho, deja claro lo que piensas y sigue tomando toda la labor por ese pequeño marinero que no soltaría el timón en una tormenta por ti, tú no lo hagas por él.


  Tengo muchos amigos iguales que yo, que estudian, trabajan o hacen ambas cosas. Que de paso tienen diversos pasatiempos que les roban mucho tiempo o simplemente no pueden estar encerrados mucho tiempo en casa y de verdad necesitan compartir con amistades. Si sumamos las horas de todo eso, más las dedicadas a nuestras mascotas, deberían hacer una estatua en nuestro honor. Nadie la hará, pero sabemos que nuestros amigos animales nos tienen en un pedestal de diamantes.

  ¿Y saben qué? A pesar de a veces sentirme agotado, exhausto, abrumado y frustrado porque todo lo de Rocky lo debo hacer yo... Luego de ponerme a pensar, creo que vale todo la pena.

  ¿La razón primordial? Rocky en estos cuatro años siempre me ha dado los buenos días con mucha alegría, es el único que me recibe con impresionante alegría cuando llego a casa y el único que no ha opacado lo poco o mucho bueno que yo he llegado a hacer solo porque cometí errores. Todas esas cosas no han sido constantes con familiares, amigos y demás allegados, pero con Rocky, un animal, un perro, un ser con menos conciencia; me ha proporcionado grandes dosis de todo eso que mencioné a principio de este párrafo. Es más, jamás olvidaré como fue el primer ser que se acercó inmediatamente en una etapa sumamente oscura de mi vida por allá en el año 2012, en un momento oportuno donde estaba cegado por el llanto y él fue encima de mi, donde si los perros hablaran, yo sé que las palabras "no llores, estoy contigo" habrían salido de esa pequeña cueva de dientes.

  No lo dejaré al amparo de su suerte, no quiero que esté olfateando una falta ilusión, porque él nunca nos ha guardado rencor a pesar de nuestros errores. Si, él no es perfecto, es más, me ha tocado un perro sumamente difícil; pero con sus desperfectos, aún así me ha demostrado amistad, fidelidad y ha sido el oyente de mis malos momentos, no le gusta verme llorar y como dije antes, siempre me recibe con alegría, yo soy su alegría.
  
  Es mi perro, y esta es mi vida con una mascota, esta es mi vida con Rocky. 

 Te quiero, campeón.

Dew.

lunes, 30 de marzo de 2015

Análisis de la 5ta temporada de The Walking Dead


  AVISO: ESTA ENTRADA TIENE SPOILERS


 The Walking Dead es una serie de la que jamás he hablado en el blog, pero realmente creo que viene siendo buena hora de hacerlo. Desde el pasado diciembre, aproveché para ver las temporadas en Bluray y/o DVD, llegando hasta la quinta temporada que tendría continuación en febrero del presente año. Pues bien, estoy sencillamente apegado a su trama, a sus personajes y a todo lo que se desarrolla en el universo de la serie televisiva de The Walking Dead.

  
 El pasado domingo 29 de marzo ha culminado la quinta temporada y creo que es buena hora de hacer mis impresiones sobre lo que ha acontecido en estos 16 capítulos. No voy a dar un resumen muy detallado porque no tiene gracia, estas van a ser mis opiniones personales en conclusión a como termina esta temporada, reflejados en tres simples puntos. 

Disfruten.
  • Argumento y narrativa

  Ya la quinta temporada está haciendo aclamada por muchos como la mejor hasta la fecha. Tiene con qué serlo, pero sigue siendo debatible si se va desglosando lo que vimos en las pasadas temporadas, además del factor gusto de cada quien. Sin embargo, desde mi opinión personal, la quinta temporada es la que conserva la mejor narrativa entre todas.

  Si bien es cierto que en toda temporada hemos visto momentos de diálogo individuales o grupales donde sientes realmente lo corrompidos que están los personajes, desde mi punto de vista eran intermitentes, no constantes. En cambio aquí hay un crescendo importante.

  Para muchos eso le dio aburrimiento, pero realmente son palabras de muchos que solo quieren ver sesos y muertes sorpresas, lo cual no tiene tanto chiste. The Walking Dead trae una temática que se presta para tener narrativa bien elaborada, profunda, algo compleja, que transmita dicha complejidad lo dificultoso que resultaría vivir en un mundo que se devasta a punta de muertos caminantes y que al mismo tiempo perturba a la poca especie humana que queda. Ahí entran varios de esos episodios donde la mayoría del capítulo (por no decir todo) había tanta charla, tanta conversación y tanto debate entre los miembros del grupo principal.

  • Nada es perfecto, menos cuando estás en The Walking Dead

  Las largas estadías en ciertos sitios para refugiarse como la prisión (donde Rick y su grupo pudo tomarla desde cero, solo sacando zombies) ya no existen. Aquí todo lugar posible está tomado, adueñado por personas que si no están llenos de corrompidos que hacen lo que sea para sobrevivir (Terminus), pueden estar bajo un régimen moralista que solo entiende quien mande ahí (el hospital de Atlanta) o un pequeño pueblo protegido por físicas pero muy débil por quienes residen ahí y donde se nota muy poco lo fácil que puede ser invadido por los caminantes, caso muy peligroso (Alexandria).

 Eso sin contar estadías pequeñas en la iglesia y luego el largo tiempo deambulando sin munición, sin comida y sin muchas ganas de seguir unidos. Estos aspectos me agradaron, le dieron frescura a la serie quitándole un poco la linealidad de estadías, viendo que Rick y su grupo son capaces de sorprendermos más en sus resistencias a campo abierto, pero por supuesto, nunca les salió barato el andar paseando por aquí y por allá.

 Sin duda tendremos más acción y más momentos memorables si el grupo va a los lugares y no los lugares son resguardo del grupo y todos van hacia ellos.

  • El desarrollo es condena a muerte

  La quinta temporada se lleva consigo a personajes cuyos nombres quedan bastante grabados en la memoria de los seguidores y en el legado de la saga mientras sigan trascurriendo episodios. Se nos fueron Bob, Beth, Tyreese y Noah, todos en ese orden.

  

  Estas muertes tuvieron una similitud fundamental, y es que todos eran personajes que para muchos eran inútiles, aburridos, poco interesantes o sencillamente muy planos. Sin embargo, los productores jugaron magistralmente con el factor de un desarrollo especial para cada uno que antecediera a su fallecimiento. 

  Poco antes de morir, en un episodio se había mostrado como el grupo encuentra a Bob, y luego vemos como se empieza el lazo sentimental entre él y Sasha, lo vemos más en acción. Bob luego sería víctima del canibalismo y venganza de los de Terminus, y posteriormente muere debido a que fue mordido por un zombie.

  Vimos como Beth fue quien más se acerca personalmente a Daryl y a la vez ella logra desenvolverse más en su papel. La trama (la parte argumental menos fuerte de la temporada) de su estadía en el hospital de Atlanta y todo lo que tiene que pasar ahí te hacían sentir un alivio porque tanto el que terminara esa etapa como que ella fuera libre, sucedieran. Pero no, muere estrepitosamente, sin sentido, una muerte bastante tonta si la analizad, pero shockeando a más de uno.

 Tyreese es mordido y aquí es en su agonía que te das cuenta de que al final si era un buen personaje, importante, que supo perdonar, que quizá era muy correcto ya para un mundo donde quien no está corrompido, es porque está muerto. 

  En cuanto a Noah, sin duda la muerte más sanguinaria de la serie hasta ahora (después de la de Dale, en mi opinión). A Noah todo el mundo lo detestaba porque de verdad se mostraba bastante inútil y débil. En el episodio, antes de su muerte, lo vimos querer empezar un diario y sus deseos de aprender a construir para mantener a Alexandria en pie; a su vez le vimos tener una gran puntería y mostrarse como un elemento útil para los combates. Su muerte fue inesperada para mi y a la vez trajo mucha amargura, ya que de cierta manera la muerte de Beth y Tyreese, él las traía sobre su espalda y sientes que Noah fue un todo o nada que terminó en un rotundo nada.

  Las escenas de Glenn en estos últimos tres capítulos me llenaron de temor a pensar que el personaje pudiera morir al final de esta temporada. No pasó, pero hay que tener cuidado, porque como digo en el título, el desarrollo le da un carisma especial al personaje y empiezas a encariñarte con él, para que luego los escritores terminen exterminándolo. Es una jugada malévola, pero que juega muy bien su efecto en darle categoría a la serie.

Expectativas para la sexta temporada


  La sexta temporada es un hecho y ya tenemos muchos ingredientes que van a aumentar la ansiedad de su llegada a las pantallas.

  Un Rick que se supera cada vez más y demuestra la calidad de protagonista que es. Tendremos a Morgan nuevamente en la palestra, un personaje que existe desde aquella primera temporada y fue el salvador de Rick.
  
  Tenemos a Alexandria a punto de reorganizarse, tenemos al grupo de Glenn, Maggie, Abraham, Carl y todos los demás, completos, mostrándose fuertes y cada personaje guarda un arsenal de personalidad muy completo para nutrir más la narrativa que esta quinta temporada llegó a un pico de supremacía. 

  Sigue en pie el misterio de "Wolves", los zombies con la W en la frente y demás detalles que parecen van a marcar pauta en la sexta temporada. Recordemos que Rick se enfrenta a personas más peligrosas, chifladas y sanguinarias mientras transcurre la serie.

  Cargo muchas expectativas porque llegue la sexta temporada y oficialmente me declaro fiel seguidor a esta saga, que me ha dado un cóctel de emociones que tenía tiempo sin sentir. Si uso mi televisión por cable por algo, es que ese algo es muy bueno, y yo veo televisión para ver The Walking Dead.

  Manténgase vivos, este fue el análisis de The Walking Dead, final de quinta temporada.



Dew.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Bitácora del capitán Zeck: Tercer semestre


   No sé si recuerdan las famosas cajas de juguete que les dabas cuerda unas cuantas veces y podía salir algo que te podía hacer reír, provocarte molestia o causarte angustia. Creo que todos los escenarios posibles con esas cajas sorpresa relatan bastante bien lo que han sido los tres semestres de mi carrera de Comunicación Social que llevo a mis espaldas en este preciso instante.

   Ha sido una montaña rusa y tengo muchas anécdotas que podría relatar de todo ese lote de semanas que componen los semestres, pero lo que nos trae a este encuentro son mis impresiones acerca del último que he vivido y hoy justamente se cumple una semana de que lo he acabado, mi tercer semestre.

   De antemano, quiero acotar lo atractivo que me ha parecido el plasmar mis pequeñas reseñas de lo que acontece en los niveles que van trazando los trayectos de mi vida profesional, por lo tanto, haré esto semestralmente y voy a suministrar información que nunca se sabe si le puede ser útil a un estudiante universitario de mi misma universidad, de otra universidad de mi país o de otros rincones fuera del límite venezolano que comparten esta profesión esporádica que nos vuelve tan bipolares, el ser estudiante universitario.


   Mi tercer semestre lo recordaré siempre como la etapa donde se quiebran los promedios. Vi a mucha gente conocida y a amigos míos, ver como sus promedios se desintegraron y quedaron como los no tan bien recordados promedios de la secundaria, donde te valía un camión de pepinos rancios si tu promedio era bueno o no. En la universidad los promedios quieras o no, sientes que te importan, te causa incomodidad el ver como un profesor calificación tras calificación va arruinando lo buenos que hiciste en pasados semestres, y esa fue la sensación que más me quedó durante este trayecto.

   Fue el semestre de la convivencia. Primeramente, conocí nuevos amigos que se unen a la tan sonada pandilla, al escuadrón, al pelotón de combate que estará contigo durante tu carrera o por lo menos aspiras que así sea; eso tiene mucho valor. Y los que no serán tus colegas de lucha, fueron buenos vecinos, por primera vez sentí que estudiaba con gente dedicada, seria y que sabe callarse la boca cuando es necesario, por primera vez sentí que estaba con gente y no con protozoarios. 

  Por último, creo que fue el semestre de los parpadeos y chasquidos como velocidades de tiempo. Todo pasó muy rápido, todo fluyó como la seda y jamás sentí que el final del semestre se veía lejano, todo fue a pasos de vencedores, todo fue con prisa y sin pausa. Puede que la psicología de mi mente aporte eso al estudiar algo que me enamora más cada día y que me inspira en muchos proyectos, es algo sublime.


  Algo que dio mucho de que hablar este semestre, fueron los profesores. El tercer semestre se ha basado en muchas exigencias y en algunos casos, el altanerismo como método de acorralamiento. Lo primero es bueno, lo segundo, no tanto...

Mi top personal de los profesores de este semestre, del mejor al peor, donde por obvias razones no pongo los nombres.

  Muchos profesores sin querer, me dieron muchas capacidades analíticas sobre sus comportamientos, además de lecciones personales que tomé por mi mismo durante este semestre y cargo anécdotas curiosas sobre esto. Pero para no ser tedioso, lo enlistaré en puntos breves, vamos, que ya sé que no les interesa un cipote mis impresiones sobre mis profesores, pero este blog es como mi diario e igual lo escribiré, sin dar muchos detalles.

  • La profesora de Redacción III fue mi pesadilla ANTES de empezar el semestre, esto por culpa de comentarios que la colocaban como si fuera Medusa de la mitología griega, pero con cinco cabezas y una varilla para metértela en tus partes nobles. Como verán, fue todo una mentira y ahora lamento que no da más clases en próximos semestres. Recordaré a esa señora toda mi vida, gran mujer.
  • El profesor de Periodismo Informativo II fue mi profesor de Redacción II en el semestre pasado y realmente me fue muy bien en aquella ocasión, ¿por qué no querría meter materia con él? Bueno, no hubiera querido si antes hubiera sido como fue en este semestre, donde abundaron irregularidades. No me gustan los camaleones, o por lo menos no cuando son personas siendo camaleones.
  • No sé si es un problema de la materia, de la discordancia entre economistas y comunicadores o sencillamente que la personaje en cuestión hubiera sido un robot hablando de números y dinero; pero tal incapacidad para hacer llegar la información no la había visto ni en tiempos de primaria. Eso, aunado a un carácter totalmente denso como vómito de bebé, hicieron las clases de economía las favoritas de las latas de Coca-Cola, los café o las bebidas energéticas tipo Red Bull.
  • Taller de análisis y comprensión fue una de las materias donde al final del semestre nunca pude entender su cometido. Me costó muchísimo digerir las razones de porqué vemos economía, pero aquí, aunque el nombre parezca que te explica todo, siento que no me explicaron nada. Eso sumado al hecho de que no tuvimos una sola profesora, sino dos profesoras, teniendo un pastel de personalidades. La primera una tirana silenciosa que desapareció a un cuarto de semestre y solo volvió al final del semestre para darle notas de un primer examen irregular (donde reprobó al 90%) a su suplente, perjudicando a todos y siento punto vital de que ahora muchos deban repetir la materia. Y bueno, dicha suplente resultó presentarse como la abuelita que te sirve las galletitas para la merienda, pero al final resultó ser de los docentes más groseros y altaneros que he visto en la vida, lo cual es bastante grotesco, hay discordancia en el hecho de que unos comunicadores sean enseñados por personas incapaces de comunicar sin acribillarte con su lenguaje.
   De resto, todo funciona igual, la universidad luce igual, todo se mueve de la misma forma. Antes me impresionaba con facilidad lo que me ofrecía la USM, pero ya estoy en un punto donde como estudiante llegas a madurar respecto a la convivencia entre residencia y residente. Y si, he dicho "residencia", porque así considero a mi universidad, ya es mi segunda casa, mi pequeño hogar, donde como, duermo, estudio, o donde simplemente vivo.

  Y por cierto, a quienes tengan dudas de si pasé todas mis materias. Si, si lo hice.

  Mis recomendaciones para otros estudiantes es que de antemano deben verificar ustedes mismos sobre profesores, nunca dejarse llevar por lo que dice aquel o lo que dice el otro. Antes de iniciar el semestre me hablaron pestes de una profesora que ha sido de lo mejor que he tenido en la carrera, y yo hablé maravillas de un profesor que al final le ha arruinado los próximos horarios a mitad de curso. En la universidad se vive por experiencias, no por cuentos que intentan nutrir tus hipótesis. A veces hay que tomar riesgos, porque lo cómodo no es confortable para toda la vida.

  Mantengan relaciones de iguales entre ustedes como alumnos y los profesores. Son superiores a ustedes solamente en cargo y posiblemente en currículum, pero ambos son humanos, ambos pueden ser brillantes y ambos pueden tener la razón. 

  Infórmense bien de las reglas, no permitan decretos prealertados, si te dicen que vas a estar reprobado por hacer algo, busca los reglamentos de tu facultad y verifica que tanto te pueden reprobar por ello.  



  El tiempo vuela y nunca nos damos cuenta. Ya ha pasado casi año y medio de que hablé sobre mi primer día en la universidad y ahora hablo del fin de mi tercer semestre. A veces le temo al tiempo, o quizá es a su apresurado caminar. Sea como sea, ha sido y seguirá siendo una experiencia magnífica, sin duda alguna fue cierto aquello de que la vida universitaria es lo mejor que el ser humano puede experimentar.

  Vendrán nuevas experiencias universitarias y aquí estaré para contarlas, por lo que espero tenerte aquí para que puedas leerlas. 

  Tengan ustedes, damas y caballeros, muy buenas noches.

lunes, 23 de febrero de 2015

Renacimiento


  Lo sé, ya parece una tontería, se asemeja a un chiste. Retomar algo seis veces, un regreso tras un abandono que antecedió a un regreso que buscaba tapar otro abandono. Le he hecho daño a mis lectores, pero aún más, le he hecho daño a mi espacio, a mi casa, a mi blog. El abandono es un delito moral.

  Ahora bien, siempre guardo una frase, que suelo usar para otras cosas, pero puede acoplarse a esta situación: Nunca muere lo que nunca es olvidado.

  Mi blog puede estar lleno de telarañas, conjuntos de polvo y pelos, arrojar ese aroma a biblioteca del siglo pasado. Pero en mi pensamiento, en mis recuerdos, ha estado tan presente como desde la última vez que escribí en él, o quizá más allá, desde la vez que creé este espacio.

 ¿Saben? A mi me encanta mi blog, y de verdad, aunque ya sea absurdo para ustedes creerlo luego de seis abandonos, y además sin yo poder prometer que no volverá a pasar; se los juro, yo amo esto, actualmente, más que nunca.

Una nueva temporada


 El blog va a cumplir cinco años el próximo mes de abril. Es increíble, cuando empecé era un niñato de pacotilla, un mocoso, un simple carajito que solo quería divertirse intentando ser escritor, pero sin saber que en el fondo y tras los años que acontecerían, sería un apasionado a las letras.

 Hoy todo va muy diferente a cinco años atrás. Mientras les escribo esto, todo, absolutamente todo hace un giro entorno a mi carrera, a mi profesión, a mi estatus como comunicador social. Y eso, joder, eso me encanta.

 He estado leyendo mucho, he hecho notas, he estado nutriéndome de conocimientos muy esenciales en mi carrera que han pulido enormemente mi manera de escribir. Apenas estoy culminando mi tercer semestre, muy cercano al cuarto semestre y siento que he aprendido diez veces más de lo que aprendí en mi secundaria, oh, si, aquella secundaria que fue partícipe de varias entradas de mi blog y de la cual hoy menos que nunca, puedo sentir alguna melancolía fría de tan siquiera pensar querer volver a aquellos tiempos. No.

  Ahora bien, es el momento clave para retomar un espacio que siempre fue mío y que eso si puedo jurar, siempre será mío. Estoy creando varios proyectos, también estoy tocando puertas para asistir a otros ajenos que me servirán. Cosas que hacer aquí, otras que hacer allá, pero me resultaba sumamente inaceptable que esto se quedara así. ¿Debería abandonar el pequeño kinder que me acostumbró a andar por la universidad? Eso sería absolutamente inadmisible.


  Les miento si digo que no me lo he pensado. ¿Por qué tendría que pensarme algo tan simple como el escribir de nuevo en un viejo blog?

  Una sencilla razón: Ojo público.

  Ser comunicador social, es prácticamente seguro que te hará una figura pública, independientemente del calibre de cuántos, de quienes, de cuándo; te van a ver. 

  Aspiro una carrera en medios de comunicación y siempre suele pasar que tu pasado puede ser un currículum, conjunto también a lo que haces fuera de tus labores, lo que haces en él y para el ocio.

 De todas formas, eso no me amilana y vuelvo con todas las de la ley. Eso sí, dejo claro algo, habrá cambios.

 Tomaré controles en lo que digo, porque las palabras no se pueden recoger, ni siquiera en Internet, porque nunca sabrás quien o quienes las guardan. Haré humor, seguiré haciendo humor, sarcástico, elocuente y algunas veces con improperios. Pero la vulgaridad excesiva debe contrastar bastante de lo que soy, de lo que quiero ser, y no exaltarse sobre lo que de verdad quiero hacer, que es escribir bien.

"entonces no te leeré más Zeck, pareces un abuelo, aburrido".

 Pues salga por esa puerta y me la cierra al salir, cráneo de alcornoque.


  Modestia aparte, en mis 20 años, estoy en el mejor momento de mi redacción. Soy un cachorro aún, no soy King, Sabato u Orwell. Pero sé que tan lejos estoy de las incapacidades del pasado, los kilómetros recorridos en experiencia a través de un año, dos años, cinco años transcurridos, son incontables y de verdad creo en eso.

  Agradecimiento primordial a mi carrera, a varios profesores y por supuesto, a todos los libros que me he engullido en los últimos meses. Sencillas gracias.

  Caballeros, damas, cuadrúpedos; me encuentro inspirado. Estoy contento de estar de nuevo con ustedes y ya tengo material próximo a salir del horno de los alfabetos. A su vez, he actualizado el aspecto del blog, ahora predominan los azules, los índigo, los morados, los negro y algunos toques de rojo. Hay nuevo banner, hay ciertas chucherías a la derecha e inclusive está la foto de un sujeto bastante guapetón. Siéntanse como en su casa.

  Tenemos mucho de que hablar, hay que hablar sobre actualizad venezolana, sobre mis vivencias, anécdotas y demás acontecimientos que quedan pendientes. Y por supuesto, tenemos que culminar la última parte de "Rumbo a la universidad", que se mantienen disponibles la primera y segunda parte, para que refresquen, cuidado con el polvo.
  
  Eso y mucho más lo verán aquí, por Un vodka y un café con el Zeckdonde siempre será mi espacio y a la vez su espacio.

  Nunca me fui. Siempre estuve, lejano, pero estuve. Espérenme.

   Salud, damas y caballeros, salud. 



Dew.