miércoles, 17 de febrero de 2016

Pensando la vida mientras me transporto

Abrir los ojos temprano y pensar de una vez en el día que se me avecina, costumbre que traigo conmigo en cada despertar. Fines de semana no cuentan, ahí mis pensamientos son de descanso y paz. Donde más trabaja mi mente es en horario laboral, entre semana, los cinco días donde la ciudad más se mueve, más se vive.

Veinte minutos después de las cinco de la mañana, Aveo azul. Desde Santa Mónica hasta la estación de Plaza Venezuela, un trayecto que mi padre me facilita todos los días, haciendo no solo accesible mi trayecto, sino también muy seguro. 



 Mientras mi padre conduce, desde el asiento de copiloto siempre pienso lo mismo, el valor de tener un padre así. Soy agnóstico, pero en esos veinte minutos de camino quizá dejo de serlo, empiezo a desear y rogar por esos deseos, ruego a un Dios, al destino, a quien sea que deba rogarle, un pedido de que le dé larga vida a mi padre. 76 años de edad, se escribe fácil tanta cátedra de vida y experiencia. 

Pienso en cuantas “colas” a Plaza Venezuela quedarán, pienso en que nunca quiero que acaben hasta que termine la carrera y sea yo quien lo deba llevar a donde quiera. A pesar de pensamientos de angustia por un futuro impredecible y de mis ruegos, pienso que debo valorar, disfrutar y sobretodo, agradecer eso que sucede desde Santa Mónica hasta Plaza Venezuela.

Las seis menos quince minutos de la mañana, Metro de Caracas. Desde la estación Plaza Venezuela hasta La California, un encuentro con el transporte de nuestra capital venezolana con el que tenemos esa relación de amor y odio, como alguien con quien estás porque te mantiene, no porque te guste. 

Mientras suena “Cruz de navajas” de Mecano en el famoso Metro Radio, pienso como la gente con el andén en plena soledad, está entrenada para hacer las cosas mal. Escupir hacia las vías o hacer una fila contraria a lo dibujado en el piso son escasos ejemplo de un lugar donde la regla es romper las reglas. 



Ya con el vagón en movimiento, con agarradera en mano y escuchando desde mi teléfono alguna canción de Buckethead que se acople mejor a mi estado de ánimo, veo los rostros de gente desconocida que solo es conocida porque la veo todos los días. Sin embargo, al ver sus rostros no puedo evitar pensar en que me gustaría entrar en sus mentes y saber qué piensan, el porqué de esa mirada cabizbaja, el rostro deteriorado por el escaso descanso. Con tanta propaganda de caras felices de Magglio Ordoñez o Pastor Maldonado estampadas en el vagón, pienso que algo está mal, quizá con el país; ellos no sonríen, sino que más bien lucen con la mirada perdida, como Reverón en ese vagón que le rinde honor.

Seis y diez de la mañana, camioneta de la Universidad Santa María sin color definido. Llegando a la toma del transporte que me hace echarme el madrugonazo, un autobús que aspiro tomar sin la menor molestia, sin desorden y sin un tumulto de estudiantes que creen que su derecho a montarse de primero está por encima de los cincuenta que están en fila. Esto me llevará a mi casa de estudios.

La música de mi teléfono me sigue acompañando ya con el autobús vía a la universidad, a veces suena Incubus, otras Metallica, pero en la mayoría de los casos prefiero perderme en las rimas de Nach, sus estrofas filosóficas se acoplan bien con el viento que entra al autobús mientras va por la Cota Mil, presumo que a unos 110 Km. Si no hay anarquía en La California, sin duda es mi trayecto preferido. 



Pienso en la universidad, en lo que hago con mi vida, en si estoy haciendo las cosas bien, dudar es de jóvenes y de humanos, aún cuando hay buenas notas que te deberían hacer sentir bien. Pienso, como muchos piensan, que el estudio es necesario para llegar a la tribuna donde puedas ver tus sueños, para muy pocos el estudio en sí es el sueño.

Dos de la tarde, Metrobús de la línea Los Chaguaramos – Santa Mónica. Luego de trayectos en el autobús de la universidad y el metro, dirigiéndome a Ciudad Universitaria, el agotamiento empieza a relucir, mis transportes antes mencionados no merecen mucho detalle, ya me han amargado bastante, Caracas es una cuando amanece, es otra cuando almuerza, dos caras de la moneda devaluada.

El metrobús es mi instancia de descanso y donde los pensamientos me arropan. Ya no pienso más en la gente, sino en mí. Mientras transita ese gran autobús que a veces es verde, otras rojo, veo como la Santa Mónica que me ha acogido toda mi vida, se está deteriorando, no puedo hacer nada al respecto, solo pensar.



Pienso en si aguantaré todas las dificultades que me pone ser estudiante de la USM, pienso en lo desesperado que me siento a veces, incluso en las frustraciones de no poder hacer lo que quiero, en no trabajar aún, en que no se me han dado las cosas. El metrobús se detiene en sus paradas, pero mis pensamientos no tienen frenos, quiero hacer mucho, se me da poco. 

Llegando a casa, me reciben personas emblemáticas en mi vida, mi padre y mi madre. Sin saber que pienso, verlos alegres, me quita todos los malos pensamientos, estoy feliz, incluso conforme.
No hay más transportes, pero sé que en el futuro al transportarme en el carro de mis sueños, en el sitio de mis sueños, haciendo lo que sueño, sé que estos transportes de hoy habrán valido la pena.

______________________

Esta entrada fue originalmente hecha para la cátedra de Informativo IV de mi carrera. Mi primer encuentro con el género de crónica, disfruté mucho haciendo cada párrafo. Gracias por la oportunidad, Rubén.

Dew.



viernes, 13 de noviembre de 2015

Viva la raza: Un tributo al Guerrero


  La historia está ahí, vigente, siempre disponible para contarla. Y si, se que mi blog no es para lanzar párrafos que la Wikipedia en tu idioma podría concederte. Pero estamos para dar pinceladas de historia, aderezados de recuerdo y todo en nombre de un hombre, un tributo al mismo, ya que el tiempo vuela, no perdona y llegamos a la década, diez años en los que un hombre cruzó su límite de vida para volverse recuerdo. Hace diez años que falleció Eddie Guerrero.

  Algunos lo saben, otros no tanto. Para los que tengan incógnitas, soy seguidor de la lucha libre ("wrestling" en inglés), empezando a verla cuando era tan solo un niño pequeño, por allá a inicios del nuevo milenio, el año 2000 era un buen momento para la industria, y el mencionado en el último párrafo estaba ahí, dando saltos, llaves y demás movimientos asombrosos, un luchador de orígenes mexicanos, nacido en El Paso, Texas, USA. Era un sujeto especial, y se ganó con creces mi preferencia en este gran espectáculo; lo es, es mi luchador preferido en toda la historia de esta categoría.

 Eddie nunca fue aquel reconocido luchador que lo veías más allá del ring, que salía en películas, programas de televisión, etc... No era el Hulk Hogan, ni tampoco el The Rock, esos sujetos que, aunque podrás no saber definir lo que es un suplex, el que desconozca de lucha libre, los conoce por ser figuras públicas del entretenimiento en general. Sin embargo, Guerrero tenía una personalidad peculiar, quizá viene de esas raíces latinas tan fraternas, porque así te hacía sentir Eddie cuando lo veías sobre un cuadrilátero, él sentía que el público era su amigo, y el público lo veía de la misma forma a él. De allí tanto chiste, tanta jovialidad, tantos momentos graciosos, tanto cántico de "I lie, I Cheat, I Steal".

  Al igual que los Zidane, que los Michael Jordan o que los Ayrton Senna, cada quien haciendo impresionantes actos de presencia en sus disciplinas, así lo hacía Eddie Guerrero en la suya. Pero destacando además algo en común con todos esos nombres mágicos, eran personas que haciendo lo que hacían, eran los mejores, y les salía por espiritualidad, por talento, por don, por lo que quieras, pero solo salía, el frasco de talento se les desbordaba con un arduo trabajo tras cámara, sí, pero que al momento del show, contabas, uno, dos, tres, listo, puesta en escena excepcional. Eso tenía Eddie.

  "Siempre tuve aptitud para el wrestling. No puedo explicarlo – es como un don. Hasta hoy en día, no siempre sé cómo o por qué hago ciertas cosas. La gente me pregunta: “¿Cómo hiciste ese movimiento?” “No lo sé”, respondo. “Simplemente lo hice.” Vince McMahon se me ha acercado varias veces luego de los combates para preguntarme qué estaba pensando al hacer tal o cual movimiento. Luego de ver la expresión en mi rostro, dice: “No lo sabes, ¿verdad?” “No”, respondo. Él solo mueve la cabeza y sonríe. Pienso que entiende que es simplemente un instinto, una corazonada. Es como un don divino de saber qué hacer para que un combate funcione en un momento específico, lo que hace avanzar la historia y enciende al público. El wrestling simplemente es algo natural para mí. No es algo que en algún momento pensé: “Esto es lo que voy a hacer”. Es lo que hice y ya. Era mi vida."


  El palmarés de Eddie en la industria de la lucha libre es digno de cualquier nombre dorado en un salón de la fama. Campeonatos medianos, campeonatos en parejas, campeonatos máximos y un muy merecido puesto en el salón de la fama otorgado al año de su partida, un último premio para alguien que había vivido siendo premiado, gracias a su labor, a su gran profesionalismo y sobretodo, a ser él mismo.

  Sin embargo, la vida de Eddie Guerrero tuvo sus puntos grises. Adicciones, amante de las fiestas, celebraciones constantes, acompañados de distintos medicamentos para dolores musculares; cóctel peligroso que de manera muy sigilosa le iría oxidando su reloj de vida. 

 Estas acciones le hicieron pasar momentos difíciles en su vida, donde quizá en el cuadrilátero no vimos de lleno esos problemas, pero su vida personal, su salud, su familia, su empleo formal, todo eso se veía en una cuerda floja si no daba un alto a todo eso que era dañino.


  Lo hizo, gracias a esa luz propia que él tenía ante los problemas, fue la que usó para salir de las sombras, eran tiempos de estabilidad, que se convertirían en épocas de subir escalones, logrando cosas. Grandes historias, conseguir el WWE Championship en una de las mejores luchas que ha tenido el cinturón, un personaje que era impresionante haciendo del bueno o haciendo del malo, un luchador que tenía el nombre asegurados en los próximos eventos importantes de la empresa, que poseía la fecha pensada para encontrarse con más galardones, la cúspide de la carrera de un luchador la vivía Eddie Guerrero.

 Lamentablemente, la gaveta donde estaban todos esos archivos, fue cerrada de golpe, una llave puesta y lanzada a un océano de impacto, de penas y lágrimas. El popular 'Latino Heat' se le acabaría el tiempo de su deteriorado error, que no importa cuanto fue el óxido limpiado, el honor recuperado; los daños estaban hechos, Eddie Guerrero había partido aquel día 13 de noviembre del año 2005, en su habitación del hotel donde se hospedaba.

 Llanto, un llanto como si se te había ido un amigo cercano, tantos años de sentimiento fraternal con su público estaban llenos de frutos, sus seguidores, los amantes de la lucha libre, sus compañeros, todos, todos sentimos profunda tristeza al ver que uno de esos héroes de cuadrilátero se iba tan pronto, con un futuro por delante, tantas historias que quedaron en deudas, tantos campeonatos huérfanos y sobretodo, el simple hecho de tener que acostumbrarnos a verlo por videos de archivo de una manera muy prematura.

"Dios no lo permita, si algo llegase a pasarme para que ya no pueda trabajar más, puedo decir honestamente que estoy satisfecho con el esfuerzo que he puesto en estos últimos años. He entregado todo, mi corazón entero. Puedo irme sabiendo que he dado lo mejor que tenía para dar."

 Eddie Guerrero dio muchas lecciones de vida, de superación, de inspiración, pero sobretodo de amar lo que tu haces, a lo que te dedicas, no importa que a los demás le disguste, si es lo tuyo, tuyo será, por eso deberás trabajarlo con fervor.

  Hoy se cumplen diez años de aquel día tan gris y es increíble la falta que hace este señor en su disciplina, en la vida de sus hijas, de su mujer, de su familia y sobretodo, en la vida de los que lo aplaudimos. Quedan los recuerdos, todos esos momentos épicos que nos hizo celebrar.


 La lucha libre le hace falta hoy en día gente como un Eddie Guerrero, pero lamentablemente, un Eddie Guerrero no nace dos veces, era único e irrepetible, y para nosotros, sus fanáticos, siempre será eterno.

  Por esto y mucho más, gracias totales por todo el buen wrestling que nos diste, Eddie. Te extrañamos mucho y siempre te recordaremos. Sigue dando buenos 'Frog Splash' en las nubes.

 ¡VIVA LA RAZA!

Dew.

Créditos: 
Citas sacadas del libro "Cheating Death, Stealing Life: The Story of Eddie Guerrero"
Citas traducidas por Alessandro Leonardo, colaborador de la web SoloWrestling



sábado, 8 de agosto de 2015

Tag de Videojuegos


Por las redes ha estado muy activo una actividad llamada "Tag de videojuegos", donde los gamers responden una serie de preguntas referentes a sus experiencias vividas en este mundo. Me he puesto a leer el tag de muchas personas y a pesar de que casi todos tienen preguntas diferentes, unas más, otras menos; me ha parecido fantástico leer la autobiografía en videojuegos que muchos plasman en letras o videos por YouTube.

Pero creo que más allá de lo agradado que ha sido ser espectador de las experiencias de otros, me ha llamado la atención el hacer mi propio tag de videojuegos, recopilando algunas preguntas que he visto en algunos foros o videos, e incluyendo preguntas personales que me han hecho amistades a través de los años que llevo jugando.

Para los que no conocen esa faceta mía, ya que no la he plasmado en el blog. Los videojuegos son mi primera pasión, mi pasatiempo preferido, y más que esto último, es un estilo de vida. Tengo un control en las manos casi desde que aprendí a hablar con un poco de soltura y desde que mantengo firmemente el control de mis recuerdos de infante.

Así que bueno, no está de sobra aprovechar que sigue en auge este tema, y compartiré con todos mis lectores y demás usuarios que lleguen aquí por Google o por alguna otra vía, de mostrarles cómo ha sido mi vida en los videojuegos.

Disfruten, damas y caballeros. Comencemos.

1. ¿A qué edad empezaste a jugar a videojuegos? 

Mi vida como videojugador empezó de manera muy temprana, no sé si en los tiempos actuales pase igual (aunque he de suponer así cuando ves a niños de tres años con una 3DS XL en manos, más grandes que su rostro), pero lo mío fue bastante prematuro. Desde los cuatro o cinco años, aproximadamente. Fue antes del año 2000 y creo que no pude empezar en mejor momento, la industria vivía una era dorada irrepetible.


2. ¿Cuál fue tu primera consola?

Sin pedirla, sin buscarla y sin saber qué eran los videojuegos en verdad, hace 17 años llegó a mi hogar una Nintendo 64, y no era la gris de todo el mundo, era la "watermelon red", preciosa. Mis padres la compraron basándose en mi alegría a ver los comerciales que pasaban en televisión respecto a algunos juegos (aunque insisto, yo no estaba claro de lo grande que era eso). Fue un mediodía de agosto, regresando de la escuela, simplemente entré a mi habitación y ahí estaba la caja enorme sobre mi cama. Lo recordaré toda mi vida y aún la conservo.


3. ¿Cuál fue el primer videojuego qué te compraste?

Con esa Nintendo 64 llegaron dos juegos, con un par de semanas de diferencia. Dual Heroes y el más importante, Zelda Ocarina of Time. Con ese par empezaría todo.


4. ¿Y cuál fue el primero qué jugaste?

No haré trampas, así que si, el primero fue Dual Heroes, desarrollado por la gente de Electro Brain y Hudson (ambas extintas). Era un juego de luchas en tres dimensiones, no sé si de bajo presupuesto, pero era bastante malo. Sin embargo, me dio bastante diversión, me encantaba el diseño de los personajes estilo Power Rangers, y es curioso que el primer juego que tuve en mi vida, fue uno de peleas, el género que menos me agrada en la actualidad. Lo podría jugar actualmente sin problemas.


5. ¿Cuál fue tu primera consola portátil?

La Game Boy Color, color "aquamarine". Llegó en una navidad como regalo de "Santa Claus / Niño Jesús", ya saben, esos maravillosos regalos abajo del árbol por la mañana. 

Vino con un arsenal de accesorios (lámpara de pantalla, el cargador de corriente, baterías recargables, botones especiales, etc...) y lo más importante, vino con un juego que está en mi memoria para siempre, Pokémon Red.

6. Cuéntanos tu cronología de consolas que has tenido.

Nintendo 64, Game Boy Color, Game Boy Advance, Nintendo DS, Nintendo Wii (automáticamente aquí tengo Game Cube gracias a Wii), PlayStation 3, Nintendo 3DS.

7. Hay mucho tiempo entre N64 y Wii, ¿por qué?

Mi relación con las consolas de mesa fueron duras. Mis padres mucho tiempo pensaron que Nintendo 64 me bastaba, pasaban los años y ese pensamiento se mantenía. Me perdí toda la generación de Game Cube / PlayStation 2 y un par de años de la generación pasada.

Sin embargo, en casa de amistades pude jugar muchas cosas de esas consolas que nunca tuve y bueno, luego llegaría Wii para acabar la sequía de consolas de mesa en mi vida.


8. De las que has tenido, ¿cuál ha sido tu consola preferida?

Es complicado decirlo, el factor nostalgia le da muchos puntos a Nintendo 64, pero también tuve unas experiencias magistrales con Game Boy Advance. Sin embargo, debo decantarme por la consola que más horas le he dado, donde más juegos he pasado, tengo una larga lista de cosas por jugar y pinta para acompañarme durante muchos años más.

PlayStation 3 es mi consola preferida de las que he tenido, muy seguida por Game Boy Advance, insisto.



9. Vas a una isla desierta y solo puedes llevarte una consola, pero con todos los juegos que quieras. ¿Cuál será tu elección?

Una Game Boy Advance, con un cargador de baterías de energía solar. Hay que ser inteligentes.


10. ¿Cuáles videojuegos nunca pudiste terminar?

Todos aquellos juegos de Nintendo 64 que requerían el uso de la memory card. Mejor conocido como "Controller Pak", era el accesorio que guardaba tus datos en Nintendo 64.

Si aquí los usuarios de PSX sufrieron con las memory card, los que tuvimos una Nintendo 64 lloramos más que ustedes. El Controller Pak era raro, complicado de conseguir y por ser un producto original, era algo costoso en la época. Por lo menos en PSX se conseguían memorias genéricas.

Casi todo lo que tenía su uso obligatorio, nunca lo pude terminar. Te odio, Controller Pak


11. ¿Cuál videojuego es el qué más veces has jugado? 

Hago trampa acá. El Zelda Ocarina of Time me lo pasé unas cinco o seis veces. Varias de esas con todos corazones, botellas y skulltulas doradas.

Killzone 3 me lo he pasado tres veces en distintas dificultades y es de los juegos en PS3 que más le he dado a su multijugador online. 

Y Skyrim le dediqué muchas horas, demasiadas, lo platiné, de hecho. Tengo los DLC y aún me falta sacarle un poco más a ellos.


12. ¿Qué videojuego te tuvo más horas sin soltarlo?

Sin duda el Super Smash Bros de Nintendo 64, lo alquilé, saqué los cuatro personajes de una sentada y me puse a jugar y jugar sin parar.

Sin embargo, el que más horas me ha tenido así, ha sido el International Superstar Soccer de Nintendo 64. Necesitaba la memoria para salvar el progreso de las competiciones, así que estuve jugando mucho, solo me levantaba para ir al baño y tuve la consola encendida durante 28 horas seguidas. 

Lo hice para pasar el modo del torneo principal del juego con Venezuela. Valió la pena.


13. ¿Cuál es tu videojuego preferido?

Esas cosas no se preguntan. Es como preguntarle a un italiano cuál es su pasta preferida.

Mencionaría varios: Un par de The Legend of Zelda (Ocarina of Time y Twilight Princess), el Metal Gear Solid I y el IV, Borderlands, Chrono Trigger, Red Dead Redemption. Son muchísimos.


14. ¿Cuál es tu saga preferida?

Sin dudas, Metal Gear Solid. Una saga llena de gran historia, militarismo, sigilo, oscuridad y unos personajes muy profundos en una trama con una narrativa excelsa.

Muy de cerca dejaría a The Legend of Zelda, que siempre será una saga especial para mi.


15. ¿Que género es el que más te gusta y el qué menos? 

Mi género preferido actualmente son los RPG, pueden ser por turnos, de acción o estratégicos; el punto es que sea RPG. 

Los géneros que menos me gustan son el MOBA y los de peleas muy técnicos. Será porque no soy bueno en ellos y siempre estoy llevándome palizas, pero bueno, es obvio que no te gusta donde no te va bien. 


16. ¿Qué música de los videojuegos te gusta más?

Los videojuegos gozan de algo muy especial, y es tener una musicalización magistral.

Todo lo que hace Nobuo Uematsu (Final Fantasy) y Koji Kondo (The Legend of Zelda) es oro, melodías dulces para los oídos. 

Dejaré acá, sin embargo, una música que no es ni de Uematsu, ni de Kondo. Es de Michiko Naruke, una gran mujer compositora que se encargó de hacer melodías en Wild Arms, un juego de PSX.

Este es el tipo de música que me gusta más en los videojuegos.


17.¿Qué videojuego le gusta a todo el mundo y a ti no? 

The Sims, Marvel vs. Capcom 3, League of Legends. 

Hago énfasis en este último. Lo he jugado y me ha dado algunas horas de entretenimiento, pero la verdad, no comparto el cariño y la sensación que le da a la mayoría de la gente. 


18. ¿A qué juegos estás jugando actualmente? 

Actualmente estoy pasándome la trilogía de Mass Effect. Ya pasé la primera parte y estoy empezando Mass Effect 2. 

Además, estoy en espera de unas partidas cooperativas en Borderlands 2 con mi gente. 


19. ¿A que le das mas importancia a la hora de comprar un videojuego? 

Al género, a sus mecánicas de juego y por supuesto, a la equivalencia entre contenido y precio.

Que sea un juego que te proporcione muchas horas, me gustan los juegos grandes, y si tienen factor de rejugabilidad, pues mejor aún.

20. ¿Hasta cuándo piensas seguir jugando? ¿Ya no estás muy grande para eso?

Hasta que el cuerpo aguante, hasta que la resistencia en mi dure. He crecido con esto, con videojuegos, controles y botones en mano durante muchas horas, durante años.

Esto para mi es más un estilo de vida, una visita a otros mundos, que un simple pasatiempo.

Los videojuegos me han ayudado en muchas cosas, además que han estado para mi en tiempos de tristeza, de alegría, de rabia, de soledad y sobretodo, entre amistades valiosas que me ha dado este mundo.

Mis mejores amigos han llegado a mi vida gracias a los videojuegos y eso, eso no te lo da cualquier cosa.

Pienso seguir jugando toda mi vida, compartir ese gusto con mi pareja, mis hijos, mis nietos y demás familiares. Por supuesto, seguiré jugando con amistades, como siempre ha sido.

Hay cosas en la vida que simplemente, nunca merecerán un "Game Over".



Este ha sido mi Tag de Videojuegos, espero que disfruten leyéndolo al igual que lo he disfrutado yo redactándolo.

Un abrazo a todos.

Dew.

lunes, 13 de julio de 2015

Gracias por todo, Satoru Iwata


La emblemática compañía, Nintendo, y a su vez toda la industria de los videojuegos en general, han recibido un golpe muy duro. Satoru Iwata, quien fuese presidente de Nintendo durante los últimos 13 años, ha cruzado el límite de la vida. Su deceso fue el pasado sábado, a causa de una obstrucción biliar que llevaba tiempo tratándose, pero que lamentablemente esta complicación de salud le ganó la batalla al hombre de la eterna sonrisa.

Más allá de hablar sobre su carrera, donde nació y quien era, quiero usar este espacio para hablar un poco de quien fue Satoru Iwata para mi.

Los que bien me conocen, saben que los videojuegos han sido uno de mis mayores pasatiempos en mi vida. Disfruto a lo grande pasar muchas horas jugando, ya sea solo, en compañía de mi novia, de mis amistades o de incógnitos alrededor del mundo; jugar más que un ocio, es parte de mi vida, me ha ayudado a drenar rabias y tristezas, a desatar mi euforia y mis alegrías, y hasta me ha resultado para inspiraciones al momento de contar historias.

Al mismo tiempo, quienes me conocen, saben cómo empezaron mis andadas en este mundillo, y eso fue con una consola de Nintendo, específicamente la Nintendo 64.

Si bien es cierto que Iwata no estaba al mando de la compañía cuando yo empiezo a jugar por allá en el año 1999, casi llegando al 2000, fue par de años luego cuando el buen Satoru llegaba a la presidencia (2002) de la gran 'N' y empezaría un ciclo inmemorable para la gigante compañía nipona.


Estuvo presente en los últimos tiempos de vida que tuvo Nintendo 64, para luego traernos todo lo referente a Game Cube y Game Boy Advance. Luego llegarían dos de sus consentidas, Nintendo DS y Nintendo Wii, que traerían mucho éxito, dinero y alegría a las arcas de Nintendo y por supuesto a los hogares de los fanáticos.

Ahora bien, veo mucha gente que no sé si es porque la situación apena el hecho de ser críticos o es simple hipocresía de Internet. Pero por mi parte, me gusta ser fiel a mi derecho de disentir y el opinar sanamente a ciertas cosas. No sé como era el buen Iwata respecto a la crítica, ya que era un hombre sumamente enfocado en hacer su labor y cumplir sus cometidos sin mirar a los lados, estaba para trabajar y lograr cosas, cosa que veo sumamente respetable.

Pero no mentiré, en los últimos años, luego de mis frustraciones con Wii debido a que dejó de ofrecerme lo que yo quería y que desde mi punto de vista, fue una consola que se estancó. Eso aunado a diversos lanzamientos donde las sagas más esperadas se convertían en juegos que poseían menos del 10% de complejidad respecto a sus originales, me vi envuelto en críticas constantes hacia el manejo de Iwata y las decisiones de Nintendo en general.

Admito que hasta dije cosas muy feas referente al último E3, donde ciertos anuncios los catalogué como "burlas". 

A pesar de todo eso, de mis diferencias de los últimos años y de mis molestias a que las cosas han cambiado muchísimo respecto a las consolas de generaciones anteriores, nunca dejé de pensar que Iwata era un genio, un sujeto bien preparado, un hombre lleno de estudios y que detractores de cualquier tipo no podrán negar una cosa fundamental: Amaba lo que hacía.

Si bien es cierto que hoy en día Wii U no me interesa luego del chasco que significó Wii al final de su estadía conmigo y que ando buscando vender mi 3DS porque no hay juegos que me llenen, sería egoísta y bastante repulsivo el negar lo tanto que disfruté con Nintendo DS, con Game Cube en casa de otros amigos y sobretodo con Game Boy Advance/Color, donde Iwata contribuyó a que mi juego preferido de Pokémon (Gold/Silver) fuera la genialidad que es hoy, por ejemplo.


No por nada es que gente de la industria como responsables de Platinun Games (Bayonetta), Tekken y la misma PlayStation, entre otros; afirman que Satoru Iwata era un genio y le agradecen todo lo que hizo por este mundo de los videojuegos.

Con la educación siempre por delante, haciendo reverencias como saludo y agradecimientos constantes, sonriente siempre ante las adversidades e irreverente a la crítica. Insisto, no importan las diferencias, que las hubo y siguen habiendo, este tipo era un grande y eso no se niega.

Satoru Iwata se ha ido, todos vamos hacia el fin de la vida, de alguna manera u otra y a él le tocó, quedará recordar todos sus aportes, sus cosas buenas y si tuvo errores, también aprender de ellos, al final era un ser humano, como tú, como yo, como todos.

¿Qué pasará con la presidencia de Nintendo? ¿Cómo queda el proyecto de la nueva consola de Nintendo (NX)? ¿Cambiarán la manera de hacer las cosas en Nintendo? Nadie lo sabe por ahora, es un día muy duro para los gamers en general y a pesar de que se superará, la melancolía está presente.

Apreciado años atrás, criticado humildemente en tiempos más recientes, pero jamás olvidado en el futuro. Gracias por todo, Satoru Iwata. Hasta siempre.

“En mi tarjeta de presentación, soy un presidente de empresa. 
En mi mente soy un programador de juegos. 
Pero en mi corazón soy un gamer”
- Satoru Iwata -


Dew.

jueves, 25 de junio de 2015

Reseña: Rebelión en la granja, de George Orwell

El texto a continuación es hecho por mi, y fue originalmente realizado para un trabajo en la universidad (el cual posiblemente no será valorado como merece). Así que con motivo de los 112 años del natalicio de una mente maestra como lo fue el señor Eric Arthur Blair, o mejor conocido en el ámbito literario como George Orwell, compartiré con ustedes una mini reseña de lo que ha sido uno de mis libros preferidos y que me leído varias veces, 
"Rebelión en la granja".
______________________________________________________

Reseñando:
Rebelión en la Granja - George Orwell


  El mes de junio es otro cumpleaños para nuestro escritor y profeta, George Orwell. A su vez, este año se cumplen siete décadas de que "Rebelión en la Granja" llegó a las estanterías. La obra de George Orwell desde ese entonces, no ha dejado de vender millones de copias alrededor del mundo, y se sigue sosteniendo como uno de los libros más leídos en la historia.

 La fábula más emblemática que se ha conocido, ha sido traducida a diversos idiomas desde su lanzamiento, pasando por el inglés, el alemán, el italiano, el sueco y hasta el catalán. También se sabe que “Rebelión en la Granja” en distintos colegios y universidades del mundo, es una lectura obligatoria para los jóvenes, ya que esta es una crítica a la Unión Soviética, y una contundente denuncia a los sistemas totalitarios, que aún en la actualidad, siguen existiendo alrededor del mundo y que a punto de vista personal de este servidor, hay que erradicar de una vez por todas.

 En Estados Unidos, el libro más allá de concientizar sobre los regímenes totalitaristas, es usado como propaganda por dicho país para criticar al comunismo como sistema de gobierno.

 El libro toca temas importantes de la actitud humana, como el hombre puede corromperse cuando recibe un poder al cual no estaba preparado, o como relata el libro, cuando se gana un poder que por vías normales no le pertenecería a cualquiera. Como se puede manipular a la gente que es más ignorante y estos últimos pueden perjudicar a los más inteligentes, ya que se logra agrietar cualquier hipotética unión contra la maldad, y cuando los buenos, los valientes, los que denuncian; terminan silenciados o peor aún, exterminados. Es una novela satírica que habla a fondo de los sistemas políticos y sobre la condición humana.

La historia personificada en animales


  Orwell en esta obra buscó ambientar desde las épocas de la Monarquía Zarista, hasta los tiempos de la revolución rusa con Stalin al mando, dándole a cada animal características de personajes relevantes en esos períodos históricos.

 El dueño de la granja, el señor Jones, es la muestra del régimen zarista; mientras que Mayor, el cerdo más viejo, representa a Lenin, el líder que todos respetan y que insta a sus allegados a alzarse en una revolución (la cual se da, expulsando al Sr. Jones).

  Napoleón, el cerdo protagonista de este relato, tienen fuertes similitudes con la que sería su versión en la realidad, Iósif Stalin. Esto debido a las políticas de restricción que ejerce en la granja, la amenaza y el terror como formas de hacer política, y por supuesto, el totalitarismo personificado.

  El otro cerdo relevante de la historia, Snowball, representa a Trotsky, figura importante de la URSS y mano derecha de Stalin,. Stalin traiciona y desaparece a Trotsky, tal cual sucede en el libro con Napoleón y Snowball, respectivamente.

  En el relato también se personifican a grupos de personas u organismos. Por ejemplo, el caballo Boxer representa al proletariado, que eran hombres que trabajaban duro, pero al final no recibían lo que merecían, a pesar de que estaban implicados en el discurso de "defensa de las clases sociales" en la revolución rusa. Mientras que Squealer, otro cerdo, acompañante de Stalin, es el representante fiel del aparato propagandístico de la URSS, quien es intermediario y pinta las malas decisiones como justas y necesarias, el clásico "aquí todo está de maravilla".

  A su vez, el cuervo Moses representa a la iglesia ortodoxa, la cual mediaba con el Estado y la oposición; tal cual ocurre en el libro, donde Moses habla con los humanos, pero también convive con los cerdos. También reluce la manada de perros guardianes, que son el claro ejemplo de la policía secreta stalinista, encargados de expulsar y fusilar a los que estuvieran en contra de la URSS. 

 Orwell les da a los animales un sentido de racionalidad igual al del hombre, mostrándose como si fueran humanos.


  Los animales luego de tomar la granja, crean una serie de mandamientos, que son lo equivalente a una constitución de una república. Reglas como el no usar ropa, no matar a otro animal, o no dormir en una cama; son leyes que al principio se ven bien aplicadas y conjunto a buenas políticas, los animales logran convivir plácidamente en aquella granja libre y soberana que habían soñado.

  Sin embargo, el sentido de corrupción y manipulación se denota cuando Napoleón luego de expulsar a Snowball y quedarse con el poder absoluto, empieza a editar o borrar los mandamientos según la conveniencia de los cerdos.

  Napoléon y sus otros compañeros cerdos, van tomando actitudes más humanas, como el usar ropas, dormir en las camas o beber alcohol. Todo esto mientras van apartando de su camino a los animales que representaban una amenaza para sus intereses, y manteniendo a los animales restantes amenazados con ejecuciones (que ya habían ocurrido). Así al final del relato se consagra la dictadura absoluta, con los cerdos vistiendo como humanos y compartiendo con ellos, mientras el único mandamiento que relucía era el que pone la piel de gallina a cualquiera y que realmente, no está nada alejado de nuestra sociedad hoy en día.

“Todos los animales son iguales,
 pero unos animales son más iguales que otros”.



 Una enseñanza mediante un relato simple

  “Rebelión en la Granja” es una obra de la literatura, una muestra de cómo se crea una fábula y un libro que enseñará a todos un poco más sobre cómo se manejan los regímenes totalitaristas alrededor de la historia y el mundo.

  Orwell hace de este libro, una lectura más que amigable para el lector, sin importar la edad del mismo. Se hace énfasis en que sea una fábula, porque ese género comúnmente se usa para cuentos para niños y caricaturas. Pero Orwell usa esa composición literaria a su favor, con el propósito de que su libro le llegara a un público más grande, más general, y no solo a los conocedores de la historia universal.

  Es un libro de pocas páginas, del cual existen versiones ilustradas para darle mayor carisma a la historia. La trama es fresca y todo se lee bastante rápido, perfecto para leer en salas de espera o mientras viajas. Además, es un libro que se presta a leerlo más de una vez, ya que a pesar de su oscuro final, la moraleja no defrauda en lo absoluto.

  Orwell siempre tuvo razón, fue una persona profética, y esté donde esté, nos comentaría con pesar que ahora, en este preciso instante, en varios territorios del mundo, se está efectuando un libreto similar al de "Rebelión en la Granja", solo que allí no se tratan de letras escritas en páginas, sino de realidades plasmadas en vidas. La realidad.

Dew.